Sobre el bulbo descansa el cerebelo, el cual consta de una parte central y dos hemisferios laterales, estos últimos en forma de piña. Su superficie gris está compuesta de cuerpos neuronales, debajo de la cual aparece una masa blanca de fibras de enlace entre el bulbo y las porciones superiores del cerebro. El tamaño del cerebelo en las especies guarda relación con la actividad muscular. Regula y coordina la contracción de los músculos, por lo que es proporcionalmente mayor en animales muy activos como las aves. La extirpación o lesión del cerebelo no se acompaña de parálisis, sino de trastornos en la coordinación muscular. Si a un ave se le extirpa el cerebelo no puede volar, pues sus alas baten en movimientos desordenados.
En el hombre, la lesión cerebelosa por enfermedad o trauma va seguida de incoordinación muscular y así se hace imposible todo movimiento que requiera coordinación delicada, como enhebrar una aguja.
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